Unas palabras
Como un lienzo en blanco
Hay una frase que se decía cuando nacía un bebé: "que venga con un pan bajo el brazo". Se refería a la buena ventura que ese nuevo integrante traería a la familia.
Hoy prefiero verla desde otra perspectiva. Ese pan bajo el brazo no es algo material. Es todo aquello que el bebé trae en su interior y que lo sostendrá durante la vida: su pasión.
La familia está para acompañar ese descubrimiento. Para dejar que los chicos exploren, prueben, se equivoquen y encuentren aquello que los entusiasma, los motiva y los hace crecer.
En mi caso, siempre me gustó escribir y dibujar. Por esas cosas de la vida, solo desarrollé la primera pasión. Hice cursos y talleres para aprender técnicas y, sobre todo, para fortalecer algo que a veces damos por sentado: la escritura y la gramática.
En 2008 descubrí el mundo de los blogs y, desde entonces, se convirtieron en mi bitácora de vida. Allí fui dejando experiencias personales, cuentos, reflexiones y pequeñas historias nacidas de lo que iba observando a mi alrededor.
Con la llegada de la inteligencia artificial, muchas cosas se volvieron más sencillas. Hoy existen herramientas que ayudan a crear, corregir, diseñar y dar forma a una idea. Pero la creatividad sigue naciendo de las personas. La tecnología acompaña; la chispa sigue siendo humana.
Si tuviera que definirme, diría que soy una especie de Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Una parte de mí vive entre números; la otra, entre palabras. Una me sostiene. La otra me hace vibrar. Una trabaja con leyes, reglamentaciones y límites. La otra disfruta cruzarlos para imaginar nuevos caminos.
Esta novela nació para darle más espacio a esa segunda parte. Porque, al final del día, la pasión es la que nos empuja a seguir avanzando.
Por cierto, soy Pato. Tengo 57 años y soy de Villa Ballester.
Si llegaste hasta acá, gracias por leer. Y si querés saber un poco más de mí, acá estoy.